Martes, 17 de octubre de 2006
SAN JUAN DE AVILA
(1500-1569)

?S?neca compar? al que se encarga de regir la rep?blica
a un m?dico que entrase en una enfermer?a donde
uviesse muchos enfermos de diversas enfermedades:
y tiene raz?n, pues no ay otra tan da?osa y peligrosa como el vicio del ?nima.? San Juan de Avila.

LA VOZ DEL AP?STOL DE ANDALUCIA

El Tratado sobre el amor de Dios, uno de los tratados menores, es de los m?s sustanciales del Santo; una Cristolog?a donde resume todo su pensamiento sobre el tema, verdadero eje de la doctrina espiritual: No se ha dudado en clasificarlo de ?perla de la literatura teol?gico-asc?tica espa?ola? y ?n?cleo central de toda la doctrina del Ap?stol de Andaluc?a?.

El Maestro Juan de Avila, que ha permanecido casi desconocido cuatro siglos, es hoy una de la figuras claves de la espiritualidad espa?ola del siglo XVI. Hab?a nacido en Almod?var del Campo, provincia de Ciudad Real, el 6 de enero de 1500, y tras una vida de santidad dedicada a la oraci?n y a la predicaci?n, muri? el 10 de mayo de 1569 en Montilla, donde est? enterrado; su fama de santo le llev? a su beatificaci?n por Le?n XIII en 1894, siendo declarado Patrono Principal del clero secular por P?o XII en 1946, y en 1970 es canonizado por Pablo VI, con lo que se consagra definitivamente su figura dentro de la Iglesia. Sin embargo, no dej? de tener tropiezos con la Inquisici?n, por motivos que afectaban directamente a su modo de espiritualidad.

Juan de Avila comenz? a cursar leyes en Salamanca el a?o 1514, pero empujado por su devoci?n, dej? los estudios para dedicarse a una vida de penitencia. En 1520 le tenemos de nuevo estudiando, pero esta vez en la Universidad de Alcal? de Henares, donde estudiar? con Domingo de Soto, colegial de San Ildefonso, reci?n llegado de Par?s. En 1526 ya le tenemos, ordenado sacerdote, en Sevilla y con pretensiones de pasar a las Indias, aunque no pudo cumplir su deseo por haberle retenido el arzobispo Manrique, que le insta a predicar en Andaluc?a. Su fama de predicador fue extendi?ndose cada vez m?s, hasta llegar a originar el ep?teto de ?Ap?stol de Andaluc?a? con que es conocido. Mediante sus predicaciones convirti? a much?sima gente, entre las que no dejaron de contarse destacados personajes como el marqu?s de Lombay, despu?s San Francisco de Borja, o do?a Sancha de Carrillo, hija de los se?ores de Guad?lcazar. A petici?n de esta ?ltima escribi? el comentario al Salmo XLIV, Audi, filia

La originalidad doctrinal tan manifiesta e interesante de Fray Luis de Granada no tendr?a explicaci?n sin el antecedente inmediato de su maestro Juan de Avila; de ?l provienen, sin g?nero de dudas, la veta erasmiana que fluye a lo largo de tal obra granadina y que tan vigorosamente la fecund?. La amistad entre Granada y Avila debi? ser m?s estrecha de lo que nunca se pens?; hoy est? fuera de duda que la nueva traducci?n de la Imitaci?n de Cristo, de Kempis, tan le?da de los erasmistas espa?oles, era de Juan de Avila, y no de fray Luis, a quien siempre se le ha atribuido.

Juan de Avila quiso ingresar en la Compa??a de Jes?s. El obst?culo fundamental para el ingreso del padre Avila en la Compa??a es indudable que proven?a de su origen converso, diversos miembros se opon?an a su entrada bas?ndose en tal causa, y aunque san Ignacio era decidido partidario de la misma, por ser opuesto a toda acepci?n de personas, su muerte en 1556, impidi? que aquel deseo llegase a buen t?rmino.

Hasta hace muy poco, cuando se trataba de la producci?n literaria de este nuevo santo, los autores se extend?an en elogios a sus dotes de predicador, de su prosa familiar, llena de viveza e imaginaci?n, y para ello se alud?a invariablemente a su Epistolario espiritual para todos los estados, que consta de 140 cartas dirigidas a personas de la m?s diversa condici?n. Muy pocos se atrev?an con el Audi, filia.

?Y Cristo predicado es luz entonces y agora para los jud?os que le quisieron creer ?escribe el Santo Maestro-; porque grande honra es para ellos venir de ellos?. El orgullo de raza parece evidente aqu?, y es este orgullo el que le llevar?a tambi?n a medir lo injusto del prejuicio de limpieza de sangre de los cristianos viejos, inclin?ndose por una interpretaci?n doctrinal del cristianismo que no hac?a distinciones en materia de origen racial.

Francisco Arias Solis
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La peor paz es mejor que la mejor guerra.

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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 22:44
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