Martes, 24 de octubre de 2006
EL NIVEL SUPREMO DE LA INCONDICIONALIDAD


?Es tanto lo que te quiero,
que quiero tener penas,
si, cuando yo te las cuente,
te has de divertir con ellas.?
Augusto Ferr?n.

EL CAR?CTER DE INCONDICIONALIDAD
ES LO QUE MEJOR DEFINE EL AMOR

El amor es aquella relaci?n humana en la que la reciprocidad, la mutua correspondencia entre las personas implicadas en la relaci?n, puede alcanzar su m?ximo grado posible. Pero, tambi?n , es el amor lo ?nico que existe, se sostiene y perdura sin ser correspondido, sin respuesta rec?proca a su impulso propio y sin perder, pese a ello nada de su fuerza original. Paradoja m?xima en todos los ?rdenes, pero ?al mismo tiempo- lo m?s coherente y unificador que en la vida se nos depara, es, sin duda, este car?cter de incondicionalidad lo que mejor revela, expresa y define lo que es el amor.

Se quiere a quien se quiere, no s?lo por encima y a pesar del mundo entero y de todo reparo, sino a pesar de la persona amada misma. Otra cosa no es el amor, o no es, por lo menos, la realidad que puede y debe ser, seg?n su propia esencia. Por supuesto, el nivel supremo de incondicionalidad se produce en el nivel supremo del amor. Seg?n Unamuno: ?El amor sexual es el tipo generador de todo otro amor?. Y Max Scheler afirma: ?El genuino amor sexual es el eterno adelantado de la vida noble?, no siendo fortuito que se le designe como ?el amor?, pura y simplemente, por su importancia en nuestro sistema de impulsos vitales.

Y no es que se trate ?huelga decirlo- de menospreciar o infravalorar las otras formas de amor. Sin embargo, en cuanto a tentativas de la afectividad deben mirarse, contrastarse y aleccionarse en el espejo pleno del amor, que es donde, de hecho, llega a su c?spide el amor globalmente considerado como fen?meno c?smico.

El amor es un don, el mayor de los dones, lo m?s contrario a un c?lculo y, por ello, se sit?a m?s all? de todo inter?s y de toda exigencia. Y por lo mismo, como se?ala Jean Guitton, ?es m?s un don de lo que se es que de lo que se tiene?. El amor, en efecto ?como tambi?n dice Goethe-, ?es capaz de sufrirlo todo?, incluso la renuncia a s? mismo, aunque, de hecho, no puede decirse que renuncie en absoluto, pues se mantiene inc?lume en su verdadera realidad. De ah? su grandeza.

Pertenece a la esencia y a la estructura moral del amor ?y as? puede ser establecido fenomenol?gicamente- el seguir amando, aunque la persona amada no nos ame, sino que nos desde?e o nos haga sufrir y sea injusta o excesivamente rigurosa con nosotros. ?El dolor o el pesar que nos depara una persona ?escribe Scheler- no alteran nuestro amor por ella?. Porque en tal caso creemos por nuestra parte, es posible que la persona amada no merezca nuestro amor, pero nosotros, sin duda, si merecemos amar as? cuando de tal modo somos capaces de hacerlo. El amor dignifica y enaltece, en primer lugar, a quien ama.

El amor tiene su propia justicia sui generis, que tiene poco que ver con las otras clases de justicia . Amando, aun cuando no seamos amados, nos hacemos esa peculiar justicia a nosotros mismos y se la hacemos a la persona a la que amamos, precisamente por amarla, pese a sus posibles defectos y arbitrariedades. Kafka le dec?a a Milena en una de sus cartas que la amaba hasta tal punto que ni siquiera pod?a sentir celos.


Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

No disparar donde haya ni?os. Stop.
En la gloria no necesitamos m?s ?ngeles.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 0:38
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