Mi?rcoles, 01 de noviembre de 2006
FRANCISCO ARIAS SOLIS
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LOS ESTEREOTIPOS EN LA POLITICA


?S?lo ama realidades esta gente espa?ola;
Sancho Panza medita tumbado a la bartola.
Aqu? si alguno sue?a, consulta a la baraja,
tienta la loter?a, espera y no trabaja.?
Ram?n del Valle-Incl?n.


LOS ESTEREOTIPOS SON MITOS

Un gran historiador ha dicho que los visigodos no eran espa?oles, dado que fueron capaces de llamar tirano a Hermenegildo, a diferencia de Felipe II, quien respondiendo al car?cter religioso espa?ol, lo hizo canonizar. Es completamente ileg?timo decretar que algo es espa?ol o no espa?ol, en relaci?n a una idea, a un modo de vida, a una persona, etc., porque se atenga o no a un paradigma de esp?ritu nacional en cuanto tal, carece de toda realidad objetiva.

Los estereotipos son mitos. Las im?genes del propio o de ajenos caracteres que los pueblos manejan no tienen m?s realidad que la de su innegable fuerza m?tica. En tal sentido, no tienen nada de inofensivos. Han servido para configurar el comportamiento pol?tico de los pa?ses y en este aspecto han operado como factor de integraci?n nacional.

Todo esto ha podido ser as?, por lo menos como una fuerza de acci?n pol?tica; pero hoy, en que el an?lisis positivo de estas cuestiones ha mostrado que esas im?genes dependen de constelaciones de intereses, ya no podemos seguir pensando igual.

Los estereotipos que funcionan dentro de un pa?s, sobre s? mismo y sobre los dem?s, son productos de ideolog?as y un arma en manos de los grupos comprometidos en las defensas de ?stas, un arma de la lucha pol?tica. Cabe sospechar si el mito de la bravura y del desprecio a la vida, formulado como estereotipo nacional, se apoya en intereses belicistas, si el de fide?smo y antirracionalismo en intereses clericales ?muy alejados de lo que el catolicismo representa hoy en el mundo-; o el de la sobriedad y los valores de la vida dura y ?spera, en la pol?tica de bajos salarios, etc.

Hoy, en general, la apelaci?n al ?car?cter nacional? y el uso de estereotipos en la pol?tica es una manifestaci?n de sociedad quietista, est?tica, sirve a una ideolog?a conservadora, cerradamente tal. Pero no solamente radica en esto su lado peligroso. Pueden ser gravemente perjudiciales para las soluciones internacionales, para la composici?n y colaboraci?n entre los pueblos. Y resulta as? de que son inexactos, tantos los que circulan popularmente, como los que se advierten subterr?neamente utilizados en informaciones de organizaciones internacionales, m?s o menos cient?ficas. En consecuencia, tales im?genes falsean las posibles relaciones entre los pueblos.

En el tipo de sociedad din?mica que se ha impuesto en el occidente europeo, el mito del car?cter nacional ha perdido su fuerza. P?blicamente, porque no hay ninguna sociedad viva que estime que puede verse limitada, constre?ida en su futuro, por la determinaci?n de una parecida imagen de s? misma, dependiente de un complejo de intereses del pasado. Te?ricamente, porque frente a esas instituciones falseadas del pret?rito, lo ?nico que realmente vale e interesa es el an?lisis de aquellos factores elementales de la personalidad que en un momento aparecen sobre los individuos de una sociedad, con aquellos otros elementos de la personalidad total que sean m?s id?neos con vistas a los fines de innovaci?n y desarrollo que se persiguen.

Todo pueblo necesita contar ciertamente con su situaci?n -y por lo tanto, con lo que la historia representa en ella y con los condicionamientos que derivan de la personalidad b?sica de los individuos-. Tales circunstancias puedan aconsejar proceder de una u otra manera, pero no pueden nunca aducirse para excluir unos fines que se quieren alcanzar, de la perspectiva del porvenir que un pueblo elige. Y como dijo el poeta: ?Tanto generalizar / acaba por no ser nada. / Nada de particular?.

C?diz, 10 de abril de 2006.
Publicado por Franciscoariassolis @ 4:47
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