Mi?rcoles, 01 de noviembre de 2006
FRANCISCO ARIAS SOLIS
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LA VIOLENCIA

?Cuando pas? por tu casa,
??qui?n vive?? al verme gritaste,
solo con la mala idea
de, si a?n viv?a, matarme?.
Augusto Ferr?n.

UN PROBLEMA QUE NOS CONCIERNE A TODOS

Atracos, racismo, injusticias, xenofobia, violaciones no son cosas nuevas, la historia de la humanidad est? plagada de ellas, pero ahora ha surgido un tipo de agresividad m?s solapada e inquietante que no est? al servicio de nada, o mejor dicho, solo est? al servicio del dinero. Y es que la violencia ?vende?: ejerce la extra?a fascinaci?n del morbo. Basta que se anuncie que ?las im?genes que van a ver pueden herir la sensibilidad de algunas personas? para alentar y reunir a la gente para su contemplaci?n, y sin ning?n escr?pulo despojarse de su escasa sensibilidad.

La violencia nunca es buena ni puede justificarse, no hay que olvidar que implica siempre sufrimiento y destrucci?n, aunque su diaria contemplaci?n nos lleve a verla como algo normal. No es un t?pico que la violencia engendra violencia: el ser que se considera en peligro (real o supuesto) se pone en actitud defensiva dispuesto a atacar.

La violencia es un problema que nos concierne a todos y, en especial, a los padres ya que uno de los deberes en cuanto a tales es ense?ar a los hijos que ?sta va esencialmente en contra del hombre. Pero, la cuesti?n es: ?c?mo instar a los ni?os a que se comporten pac?ficamente cuando todo les habla de violencia? La respuesta est? en la educaci?n de su sentido de la responsabilidad, de la libertad, de la solidaridad, y ense?arles a autodisciplinar sus impulsos.

Para no caer en la agresividad que nos invade hemos de aportar o de eliminar de nuestra vida cotidiana algunas cosas peque?as, que proporcionen a todos m?s serenidad.

Hay que acostumbrar a los hijos desde que son peque?os, a hablar con sus padres: la conversaci?n civilizada es el mejor disolvente de las tensiones y ansiedades que generan agresividad.

A los ni?os hay que dejarles jugar. El juego es una necesidad que ayuda a los ni?os a reequilibrar su psiquismo y a dominar los hechos que les perturban. Cuando castiga y golpea a los mu?ecos, el peque?o descarga sus tensiones. Y la agresividad que libera sobre sus juguetes ser? siempre la que no vuelva contra sus padres, hermanos y amigos.

El deporte es un medio maravilloso para luchar contra las tendencias violentas y tambi?n una escuela de autodisciplina. Algunos tipos de m?sica, especialmente cl?sica, tienen un enorme poder calmante y ayudan a la percepci?n y compresi?n del orden universal. Por el contrario, no hay m?s remedio que ense?arles a controlar los ruidos, a ser conscientes de ellos, para que no se hagan da?os a s? mismos ni a los dem?s. Finalmente, hay que se?alar que a medida que los ni?os crecen es preciso ir aumentando las responsabilidades que les confiamos, porque as? se sientan ?tiles. Una persona no puede sentirse realmente integrada en la sociedad donde vive, si no se siente responsable de ella.

Todos somos responsables de la violencia de los ni?os. Este es un problema de la sociedad entera. La violencia da?a la libertad, ?sta es la peor de sus consecuencias. Porque quien la ejerce se burla de la libertad de los dem?s. En cuanto a los educadores la tarea es inmensa. Ense?ar al ni?o a controlar su agresividad es darle el sentido de la verdadera libertad y hacerle m?s responsable en cuanto ciudadano que habita este planeta. Y como dijo el poeta: ?No hagas da?o, compa?ero / ni a los que da?o te hicieren, / porque aquel que a hierro mata / casi siempre a hierro muere?.

C?diz, 19 de mayo de 2006.
Publicado por Franciscoariassolis @ 6:20
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