S?bado, 04 de noviembre de 2006
LAS ALARMANTES CONDICIONES ECOL?GICAS

??Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qu? antorcha iluminar?
los caminos en la Tierra??
Federico Garc?a Lorca..

UN NUEVO TIPO DE SOCIEDAD

Si quienes profetizan eco-cat?strofes para un futuro relativamente pr?ximo tienen raz?n, parece que lo m?s importante sea dar a los problemas ecol?gicos prioridad absoluta.

?Todo el mundo habla del tiempo que hace, pero nadie hace nada por remediarlo?, reza un dicho ingl?s. An?logamente, todo el mundo habla de ecolog?a y de equilibrio entre el hombre y su medio, pero aqu? no ha pasado nada, o por lo menos nada digno de nota, que permita sospechar un viraje radical en el presente curso de la humanidad hacia un cataclismo. En vista de ello, muchas gentes sinceramente preocupadas por el asunto proponen que cada uno de nosotros haga algo; algo modesto si se quiere, pero efectivo cuando se multiplica por millones.

El frenes? automovil?stico de las principales ciudades carga la atm?sfera y los nervios; los conductores de los veh?culos se pasan el tiempo tratando de encontrar un estacionamiento, y como generalmente no dan con ?l, circulan sin pausa, pero con prisa. ?Por qu? no echar mano siempre que se pueda de medios de transporte p?blicos? Con el fin de satisfacer nuestros apetitos de consumo, permitimos que se multipliquen industrias que contaminan nuestras aguas y que cercan nuestras ciudades con sus asfixiantes entornos. Preguntarse por qu? se consumen tantas cosas in?tiles y se engendran tantos desperdicios, es hacerse cuesti?n de un tipo de sociedad que ha supervalorado el consumo en detrimento de otras actividades.

Por desgracia, nada de eso, por s? mismo, puede ir muy lejos. La soluci?n de los problemas ecol?gicos no se consigue con medidas puramente individuales. Estas corren el peligro de funcionar como las Damas de la Caridad, muy dispuestas a eliminar la pobreza, pero no sus causas. Abstenerse de matar animales cuya extinci?n causa desequilibrios ecol?gicos es cosa excelente, pero no basta con conservar y preservar; hay que alterar las condiciones que impiden la conservaci?n y la preservaci?n.

Bien, se dir?, esto es precisamente lo que todo el mundo propone. Pol?ticos de todas las cuerdas, directores de empresas, economistas, ingenieros, etc., est?n de acuerdo en que hay que hacer algo para mejorar las relaciones entre el hombre y su medio. Se toman medidas, se aprueban leyes y se castigan infracciones. Siempre que todo el mundo est? dispuesto a dar prioridad a las cuestiones ecol?gicas habr? esperanza.

Este consuelo es magro tan pronto como se descubre que se funda en una falacia. Dar prioridad absoluta a las cuestiones ecol?gicas es suponer que se han resuelto en principio muchos de los problemas raciales, nacionales, econ?micos, pol?ticos, sociales, etc. Ahora bien no s?lo estos problemas no est?n resueltos, sino que son justa y precisamente los que determinan las alarmantes condiciones ecol?gicas actuales. Por lo pronto las empresas que proponen tomar medidas para evitar el deterioro progresivo del medio natural han contribuido y siguen contribuyendo a aquel.

Hay raz?n para sospechar que el desequilibrio ecol?gico es, en buena parte, pol?tico y social. Por tanto, parece obvio que cualquier soluci?n tendr? que ser muy radical.

Las recomendaciones de ?retornar a la tierra? y las protestas contra la sociedad de consumo, que ten?an un aire tan ingenuo, puede adquirir de este modo un nuevo sentido. En su fondo late el deseo de que los hombres cambien a fondo, rectificando fundamentalmente su trayectoria hist?rica.

Un tipo enteramente nuevo de sociedad es una verdadera revoluci?n cultural y para que ?sta tenga sentido ha de consistir, en una dimensi?n esencial, en reconocer que no s?lo el hombre tiene derecho a existir. El hombre no es moralmente viable a menos de permitir que lo no humano ?la tierra, el aire, el agua, y el fuego, y las innumerables especies animales y vegetales- exista y prospere. Vivir consiste asimismo en convivir y en dejar vivir. En dejar vivir a nuestra madre, la tierra. Y como dijo el poeta: ?Tierra tan s?lo. Tierra. / Tierra para los manteles estremecidos, / para la pupila viciosa de nube, / para las heridas recientes y el h?medo pensamiento. / Tierra para todo lo que huye de la tierra?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Paz, queramos paz.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 18:00
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