S?bado, 04 de noviembre de 2006
CRIST?BAL DE CASTILLEJO
(1490-1550)

?Han renegado la fee
de las trovas castellanas,
y tras las italianas
se pierden, diciendo que
son m?s ricas y lozanas.?
Crist?bal de Castillejo.

LA VOZ DEL PALADIN DE LA POESIA TRADICIONALISTA

Ante el impulso de la nueva poes?a, la tradicional cede pronto, o mejor dicho se ve superada por el genio de los italianistas.

Crist?bal de Castillejo fue el palad?n de la poes?a tradicionalista espa?ola frente a la innovaci?n italianizante, representada por Bosc?n y Garcilaso (?Dios d? su gloria a Bosc?n / y a Garcilaso poeta, / que con no peque?o af?n / y por estilo gal?n, / sostuvieron esta seta...?), utilizando en su obra el octos?labo de pie quebrado propio de los poetas cancioneriles de siglos anteriores.

Crist?bal de Castillejo nace en Ciudad Rodrigo, provincia de Salamanca, en 1490. A los quince a?os se halla en la Corte de Fernando el Cat?lico, como paje del archiduque Fernando, y m?s tarde profes? como monje del Cister en San Mart?n de Valdeiglesias. Cuando en 1525, el archiduque es nombrado rey de Bohemia y despu?s Emperador, abandon? el claustro para hacer vida cortesana como secretario del mismo. Viaj? entonces por toda Europa llevando una vida disoluta a pesar de sus ?rdenes ( vivi? amancebado en Viena y tuvo un hijo) y vivi? con dificultades econ?micas, ya que malgast? los beneficios y prebendas proporcionados por sus cargos. Anduvo enamorado de una joven dama alemana, Ana de Shaumburg, quien le dej? por un noble de Bohemia, y tambi?n fue seducido por una tal Ana de Arag?n. Desenga?ado termin? retir?ndose a un convento vien?s donde muri? en 1550-

Apegado a la escuela antigua en la que se hab?a distinguido, la cual se adaptaba perfectamente a sus facultades, y que Castillejo no deseaba cambiar por nada, a pesar de haberse pasado media vida residiendo en el extranjero y de conocer muy de cerca los modelos que se le propon?an como ideal insuperable. No parece sino que cuanto m?s viajaba, m?s espa?ol se sent?a, en lo cual, despu?s de todo no fue el primero ni el ?ltimo de los espa?oles a quienes esto ocurre. El resultado de la oposici?n de los que pensaban como el alegre, mundano y despreocupado monje Castillejo, fue que lo mejor y m?s aceptable de lo antiguo, dotado de una gracia y agilidad no despreciables, se uniera, con el tiempo, lo moderno, dejando perder ?nicamente lo caduco e in?til.

En 1573, se public? la primera edici?n de sus obras completas, las cuales aparecen divididas en obras de amores, de conversaci?n y pasatiempo, y morales y de devoci?n, divisi?n que se ha mantenido en ediciones posteriores. Dignas de mencionarse son El canto de Polifemo, en donde traduce a Ovidio, el Serm?n de amores, de car?cter celestinesco y er?tico, donde no duda de parodiar oraciones y misas; as? tambi?n en el Di?logo de las condiciones de las mujeres que, al apelar al medieval juicio sobre sus virtudes y defectos, denuncia las malas costumbres de monjas y cl?rigos, los vicios de los pr?ncipes y dignatarios, se burla de las reglas del culto y expone una teor?a de amor libre para el hombre que, en ?cuanto al cuerpo?, fue creado para el placer ?porque as? / nos lo dice el Genes?. Entre las obras de entretenimiento destaca el Di?logo del autor y su pluma, y entre las filos?ficas, Di?logos entre la memoria y el olvido. Su protesta contra la poes?a renacentista est? contenida en la Represi?n contra los poetas espa?oles que escriben en verso italiano. En ella Castillejo evoca a los poetas pret?ritos, a los que hace participar en el debate como a Jorge Manrique y Cartagena. De todos modos, esta protesta de Castillejo es m?s formal que ideol?gica pues, como defienden Men?ndez Pelayo y Margot Arce en sus juicios sobre ?l, el tradicionalismo de Castillejo se limita a la t?cnica, y su poes?a pertenece claramente al Renacimiento, demostrando as? c?mo el esp?ritu de la ?poca penetra en los hombres m?s resistentes a la nueva sensibilidad. Y como dijo el monje cisterciense: ?Dame, amor, besos sin cuento, / asida de mis cabellos, / y mil y ciento tras ellos, / y tras ellos mil y ciento, / y despu?s / de muchos millares, tres; / y porque nadie lo sienta, / desbaratemos la cuenta / y contemos al rev?s?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


La paz pide una oportunidad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 19:42
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios