Martes, 07 de noviembre de 2006
FRANCISCO ARIAS SOLIS
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LA CONDICION ESPA?OLA DE CERVANTES

?Y he de llevar mi libertad en peso
sobre los propios hombros de mi gusto.?
Miguel de Cervantes.

LA AFIRMACION GARBOSA DE LA LIBERTAD.


Cervantes lleva con toda su naturalidad su condici?n
espa?ola, aunque con clara conciencia de ella. Cervantes piensa que la condici?n de espa?ol es la suya,
pero no es la ?nica, ni mucho menos. Est? instalado en ella irremediablemente y por supuesto tiene
contenido, ser espa?ol quiere decir algo preciso, que se va explicando en diversos pasajes. Cervantes
va diciendo cosas de Espa?a o de los espa?oles, muy especialmente en el teatro.

Hay cierto car?cter extremado o extremoso: ?Un
?nimo indomable, acelerado, / al mal y al bien contino aparejado?, dice de los espa?oles el Rey en
El trato de Argel. No es precisamente un elogio, no es absolutamente favorable, la ?aceleraci?n?
puede llevar al bien o al mal. Cuando el Cautivo en el Quijote, cuenta las cosas heroicas que Cervantes
hizo en Argel, las refiere a ?un soldado espa?ol, un tal Saavedra?.

Ese car?cter ind?mito, esa convicci?n de que no hay
manera de contrariar a los espa?oles y hacerlos desistir, aparece muchas veces, por ejemplo, en unos
versos de Los ba?os de Argel: ?Si no me cortas los pies, / al huirme no hay reparo. / Caraoja,
?este no es / espa?ol? Pues, ?no est? claro? / ?En su br?o no lo ves??

Si no le cortan los pies intentar? escapar; es gente
indomable que no atiende a razones ni se desanima por nada. En otro pasaje hay un muchacho, casi un
ni?o que quieren convertir al mahometismo, y uno de los musulmanes le dice al otro: ?Pues no te
canses; / que es espa?ol y no podr?n tus ma?as, / tus iras, tus castigos, tus promesas, / a hacerle
torcer de su prop?sito... / Antes que moro, le ver?s sin vida?.

Pero hay otros aspectos, m?s alegres que tienen que
ver con la gracia. Cuando el eunuco entusiasta le est? explicando al Sult?n la belleza de do?a Catalina
en la comedia La gran sultana do?a Catalina de Oviedo, dice entre otras cosas: ?Tal jam?s la ha
visto el sol, / ni otra fundi? en su crisol / el cielo, que la compuso; / y sobre todo, le puso / el
desenfado espa?ol?.

Y en otro momento, cuando van a hacer unas danzas
pero no saben bailar y temen que resulte un desastre, hay estos versos que se han hecho famosos: ?No
hay mujer espa?ola que no salga / del vientre de su madre bailadora?.

El desenfado, el donaire, el garbo, la gracia; a esto
adhiere Cervantes, lo ve como cosa propia, tanto como el car?cter fiero, indomable, que no se
doblega, que puede ser disparatado. Y a esto se a?ade lo que podr?amos llamar la afirmaci?n garbosa
de la libertad, con la que nos encontraremos m?s en serio en otro lugar, en estos dos versos que
encuentro maravillosos: ?Y he de llevar mi libertad en peso / sobre los propios hombros de mi
gusto?.

En esto consiste para Cervantes ser espa?ol, algo que
tiene un contenido propio. Otros pueblos son de otra manera distinta, y Cervantes los admira. La
condici?n espa?ola de Cervantes lo lleva a cierta idea de Espa?a que no va a aparecer te?ricamente,
porque Cervantes no es un te?rico, sino un autor de novelas y comedias y poemas, no un tratadista o
un ?intelectual? en el sentido moderno de la palabra. Ve una Espa?a que es profundamente variada,
tiene conciencia de las variedades espa?olas y por todas tiene entusiasmo; no se le pasa por la cabeza
que unos sean menos espa?oles que otros, pero advierte las peculiaridades de cada regi?n, su
personalidad, sin duda mucho m?s acusada que ahora.

Cervantes tiene libertad de cr?tica y de expresi?n de su
descontento, de ver que muchas cosas andan mal y decirlo, justamente porque est? instalado en su
condici?n de espa?ol. El evangelio habla de la ?libertad de los hijos de la casa?; cuando alguien est?
instalado en su condici?n nacional, tiene la libertad y puede criticarlo todo y mostrar sus descontentos;
esta es la situaci?n de Cervantes.

Cuando se habla de libertad es frecuente que se la
considere, sobre todo en psicolog?a de una manera err?nea. Se piensa a veces que la libertad consiste
primariamente en deliberaci?n; es decir, cuando no s? qu? hacer, cuando estoy dudando si hacer una
cosa u otra, delibero y al final me decido, eso es -se piensa- un acto de libertad. Evidentemente esto es
as?. Aunque no es menos cierto que nunca me siento m?s libre que cuando hago algo con toda el alma,
cuando me lanzo a algo porque es lo que absolutamente quiero, sin reserva, sin residuo de vacilaci?n o
duda. Es entonces cuando estoy en la cima de la libertad, cuando soy plena, ?ntegramente libre. El
ejemplo m?s evidente ser?a el enamoramiento. Tiene un elemento de azar, uno se enamora de una mujer
a la que ha encontrado por azar; por otra parte, el que se enamora tiene una impresi?n de
?inevitabilidad? -?nadie elige su amor?, dice Antonio Machado-; y, sin embargo, nunca se siente uno
m?s libre que cuando se enamora, cuando va la realidad entera al objeto de ese amor.

Pues bien, algo as? representar?a el ser espa?ol en
Cervantes. Es su condici?n, no la ha elegido, no es como la asociaci?n en la cual se ingresa, a la que se
preexiste; la pertenencia a la familia es otra cosa, me encuentro en una que no he elegido, en la cual he
nacido, como he nacido en Espa?a. En Cervantes hay una particular intensidad de esa condici?n
espa?ola y en ella se siente en libertad; puede decir de Espa?a lo que quiera, puede estar contento o
descontento, entusiasmado o desesperado; est? irremisiblemente ligado a esa condici?n que es la suya,
en la cual consiste. Por eso dir? sin descanso ?T? mismo te has forjado tu ventura?.

C?diz, 1 de mayo de 2000

FRANCISCO ARIAS SOLIS.
Publicado por Franciscoariassolis @ 7:13
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