Jueves, 16 de noviembre de 2006
Al se?or Augusto Pinochet:

Todo crimen es una afrenta contra la humanidad, contra uno mismo. No hay asesinato que sea
justificable. Todo crimen revela una notable incapacidad de comprensi?n de s? mismo y del valor que
tiene todo ser humano, de lo que representa por sus ideas, por sus anhelos, por el lugar que ocupa en el
mundo.
A lo largo de la historia, desde que el hombre es hombre, nos matamos los unos a los otros en nombre
de pasiones exacerbadas, de valores obtusos, y de ambiciones individuales injustificables. Injustificables
porque la sabidur?a no puede nunca aconsejar la violencia como soluci?n de las disputas.
Crear una vida es dif?cil, es un milagro de la naturaleza, crear un individuo lo es a?n m?s, pues en ?l se
funden los bienes y los males de una sociedad. Matar por poder, por diferencia de ideas, es una
incapacidad de vivir en sociedad y de reflexionar, guiar, encabezar, sumar las voluntades y ampliar los
criterios. Usted fue absolutamente incapaz de guiar a su pueblo y a su naci?n desde el momento en que
us? las bayonetas para alcanzar y perpetuarse en el poder.
No solo asesin?, seg? vidas de miles de individuos, sino que adem?s, sembr? el miedo entre los
parientes y los amigos, agujere? por completo los afectos, la lealtad, la amistad y aniquil? a las almas, al
tejido social, lo que da sentido al hombre que es la pertenencia, la amistad.
Usted fue un c?ncer para su pa?s, y la enfermedad no puede ser pretexto para la conciencia. Si usted es
consciente, si sus cr?menes se exponen y desarrollan, todos reflexionamos con usted, y cobramos
consciencia de la abominable dimensi?n que han tenido sus actos en las vidas de millones de individuos,
del penoso ejemplo y legado de sangre y miedo que cicatriza en la piel sufriente de la humanidad.
Es claro que la condena no es el encierro, no es la c?rcel, no es el suplicio corporal. Es el proceso
mismo del juicio. La reflexi?n sobre los propios actos, aceptar nuestros cr?menes, porque eso y no otra
cosa es lo que son. No es posible enga?arse. Ni el mundo ni usted pueden hacerlo. No es posible fingir
cordura ante la locura de la sangre, la amenaza y el terror.
No se puede estar espantosamente cuerdo, obcecada, cegadoramente cuerdo. Hay que volverse loco
visionario, aceptar la complejidad de la realidad y reconocer que no fue usted capaz, ni tampoco sus
compinches, de afrontarla como un ser humano noble, sino apenas como un producto del ego?smo m?s
ruin y destructor. Usted no est? cuerdo, sino loco en sus mentiras, entrampado en sus visiones
obscuras, obtusas y simplistas, como el loco no est? loco sino cuerdo y destila la sabidur?a con sus
met?foras.
El mundo le pide que abra los ojos y mire, porque el mundo tiene que abrir los ojos y mirar con el
pensamiento, con el coraz?n.
Ni usted puede mentirle al mundo declar?ndose inocente, ni el mundo puede fingirse a s? mismo que no
ve y que no siente. ?Sentimos! ?Sentimos el dolor y al aceptarlo, vivimos, porque vivir es cuestionarse,
es replantearse, es convivir y es dolerse, pero vivir, nunca morir, nunca asesinar, porque si matamos,
entonces, la vida se escapa de nuestras mentes, de nuestros corazones y de nuestros actos.
Atte.
C?sar Guerrero
M?xico, D.F.
Publicado por Franciscoariassolis @ 5:48
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios