Martes, 25 de septiembre de 2007
EL FLAMENQUISMO

?Se?or que vas a caballo
y no das los buenos d?as,
si el caballo cojeara
otro gallo cantar?a.?
Cante popular.

EL FLAMENQUISMO APARECE COMO
UNA ADULTERACION DE LO ANDALUZ

El periodismo espa?ol conoci? en las primeras d?cadas del pasado siglo, hacia el a?o 1912 y a?os siguientes pasados el veintitantos, a un escritor de indudable talento y nobles prop?sitos, hombre de origen humilde, del que se enorgullec?a justamente, pues alcanz? notoriedad merecida por su estudio y esfuerzo, haciendo popular su nombre o seud?nimo literario de Eugenio Noel. Lo que le dio desde sus principios en la prensa esa popularidad, o m?s bien impopularidad que digo, fue su entonces famosa campa?a, en el peri?dico y el folleto como en conferencias, actuaciones p?blicas contra las corridas de toros y el flamenquismo, que consideraba expresi?n y s?ntoma de la decadencia espa?ola, a la par que causa de esta decadencia y envilecimiento de lo espa?ol. En realidad la denominaci?n de esta plaga o enfermedad que padecemos los espa?oles, seg?n ?l, es la del flamenquismo, nombre que alcanza a definir los mayores males sociales, entre ellos el tremendo espect?culo de las corridas de toros.

Mucho de ingenuo, no enteramente exento de picard?a, tuvo aquel ingenioso escritor en sus campa?as antitaurinas y antiflamenquistas. Pero tambi?n tuvo mucho de acierto en ellas por el valor con que se?alaba evidentes vicios y lacras de la sociedad espa?ola, entre ellos el conocido como ?se?oritismo? -andaluz y madrile?o especialmente- al que vinculaba en gran parte el mal y los males de lo que llamaba ?flamenquismo?, arte de lupanar en el baile, el cante y la torer?a. Pero al analizar y anatemizar aquellas realidades espectaculares, las apariencias de ese mundo turbio y picaresco de los ?flamencos?, simplificaba, reduc?a demasiado abstractamente tal vez su ?mbito, confundiendo virtudes y vicios y ?cortando por lo sano? como suele decirse para extirpar estos ?ltimos. No todo era, es o sigue siendo tan malo en ese mundo, en ese ambiente popular. Muchos toreros, cantaores y bailaores, han sabido darle a su profesi?n se?or?o.

Pero si todo el mundo sabe o cree saber lo que es una corrida de toros, no ignorando la turbia picaresca de sus entrebastidores comerciales, sus trucos y sus trampas, no creo que muchos sepan exactamente lo que sea eso del ?flamenquismo?, que hasta por su mismo nombre no tiene sentido preciso y claro. Consultemos el folklore. Y en este caso que al toreo, cante y baile se refiere, naturalmente al andaluz. Su primer maestro, primero y principal, dir?amos Don Antonio Machado y Alvarez, padre de los poetas Antonio y Manuel, titul? su preciosa colecci?n o antolog?a de coplas y cantares andaluces -precios?ma selecci?n- Colecci?n de cantes flamencos. ?Los cantes flamencos -escrib?a Machado, que firmaba su libro con el seud?nimo de Dem?filo- constituyen un g?nero po?tico, predominantemente l?rico, que es a nuestro juicio, el menos popular de todos los llamados populares; es un g?nero propio de cantaores...?. En esta cita de Dem?filo, expresamente repetida por la m?xima autoridad de Don Francisco Rodr?guez Mar?n, se afirma nada menos que eso: que el flamenco, el cante y la copla, no son populares o son lo menos popular de lo popular, que el pueblo lo desconoce como cante, que ni sabe cantarlas y a veces ni siquiera las ha escuchado. Luego lo popular no es lo flamenco, aunque a veces esto pase de contrabando sus fronteras. Lo flamenco, seg?n eso, es una cosa aparte, cosa de ?profesionales?, de especialistas, que ni viene del pueblo ni va a ?l. El flamenco, en suma, aparece en el cante, en el baile -yo dir?a que tambi?n en el toreo-, como una mixtificaci?n o adulteraci?n de lo andaluz; en parte como un contrabando y en parte como una falsificaci?n que traicionan la espontaneidad de lo popular con su artificio. Y el artificio nace con un gran cantaor -padre y maestro m?gico o abuelo magistral de todos ellos- que no solamente por el nombre sino por su arte -que debi? ser m?gico- de cantar era un italiano: el gran Silverio (Silverio Franconetti, que ten?a una escuela o academia de cante, llamada Sal?n de Silverio, en Sevilla, en la calle del Rosario, donde fueron a o?rle y aprender ?de eso? nada menos que Machado Alvarez y Rodr?guez Mar?n all? por los a?os finales del 1880 y 1882). Las ?nfulas que el flamenco fue tomando de entonces ac?, ya lo estamos viendo y oyendo... y padeciendo. Y es tan enorme su inflacci?n que, por serlo, aumenta su hueco, su vac?o, su oquedad de tumba dir?amos, y con ella y por ella sus ecos internacionales desmesurando m?s y m?s su propio, angustioso, vac?o. Federico Garc?a Lorca nos pint? este maravilloso retrato de Silverio Franconetti: ?Entre italiano / y flamenco, / ?c?mo cantar?a / aquel Silverio? / La densa miel de Italia / con el lim?n nuestro, / iba en el hondo llanto / del siguiriyero. / Su grito fue terrible. / Los viejos / dicen que se erizaban / los cabellos... / Ahora su melod?a / duerme con los ecos. / Definitiva y pura / ?Con los ?ltimos ecos!?

Francisco Arias Solis
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Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 7:21
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