S?bado, 13 de octubre de 2007
EL ALCOHOLISMO

?El iba solo,
tambale?ndose.
Borracho de amor,
borracho de hambre,
borracho de alcohol,
qui?n sabe.

El iba solo,
tambale?ndose.?
Luis Rius.

EL CONSUMO EXCESIVO DE ALCOHOL

El alcoholismo constituye un grave problema de salud p?blica en nuestro pa?s. Las consecuencias negativas que genera, as? como su extensi?n a sectores de la poblaci?n no especialmente afectados hasta ahora, como las mujeres o los adolescentes, han sensibilizado a la opini?n p?blica.

A pesar del gran n?mero de personas aquejadas de esta enfermedad y del enorme coste humano y social que esta enfermedad ocasiona, la inversi?n en medios humanos y materiales para atender a los centros asistenciales como a los programas preventivos ha sido mayor en otras drogodependencias. Las razones no son casuales. La brusca irrupci?n de las politoxicoman?as en nuestro pa?s a partir de los a?os ochenta; la edad temprana de los sujetos afectados; la vinculaci?n de este hecho no s?lo a problemas graves de salud, como el sida o la muerte por sobredosis, sino tambi?n a fen?menos de marginaci?n social, han llevado a cuantiosas inversiones en el tratamiento de las drogodependencias no legales. No es cuesti?n de poner en entredicho la prioridad otorgada en los ?ltimos a?os a la dependencia de opi?ceos, sino que se trata simplemente de recalcar la necesidad ineludible de volver la vista sobre un fen?meno muy arraigado en nuestra cultura que no deja de extenderse a todas las edades y capas sociales: el consumo excesivo de alcohol.

Los problemas ocasionados por el consumo abusivo de alcohol rebasan con creces los derivados del h?bito de la bebida. Las alteraciones de la salud, los trastornos psicopatol?gicos y los conflictos psicosociales constituyen una realidad compleja que requiere un tratamiento adecuado.

Las posibilidades de recuperaci?n son relativamente altas cuando los sujetos no son muy mayores y est?n implicados activamente en la terapia. Por decirlo en otras palabras, la mayor urgencia cl?nica estriba en captar a las personas para el tratamiento porque, una vez incorporadas a ?l, las posibilidades de rehabilitaci?n son relativamente buenas.

Sin embargo, la inquietud por este problema no debe llevarnos a rechazar sin m?s el consumo de alcohol. Se trata de una sustancia de f?cil adquisici?n, socialmente aceptada, con una gran tradici?n cultural -no ajena, por cierto, a los intereses econ?micos que se mueven en torno a ella- y utilizada en buena parte como motor de las relaciones sociales.

Hay una minor?a de adultos totalmente abstemios que ha decidido no beber nada de alcohol por intolerancia ante el mismo, por contraindicaci?n m?dica o por convicci?n propia. Se trata de una decisi?n sensata y saludable. Sin embargo, es un hecho que la mayor parte de la poblaci?n entra en contacto con el alcohol, hace uso moderado de ?l, disfruta de sus propiedades positivas, lo asocia a acontecimientos festivos y no sufre ning?n tipo de consecuencias negativas.

Es m?s, seg?n lo que se sabe hoy en d?a, tomar un vaso diario de vino durante las comidas, dentro de una dieta mediterr?nea, mejora el nivel de colesterol e inhibe la aparici?n de arteriosclerosis y de otras dolencias cardiovasculares.

Beber es agradable, algo de lo que no hay por qu? prescindir si se hace moderadamente, y no hay razones m?dicas, psicol?gicas ni personales que lo desaconsejen. No obstante, algunos profesionales y organizaciones, sin duda influidos por los estragos del alcoholismo que ven palpablemente a su alrededor, dan la imagen de que es algo intr?nsecamente malo y es poco menos que responsable de casi todos los males que aquejan a la sociedad actual. Se trata de una generalizaci?n excesiva porque, lejos de cualquier frivolidad, los excesos en el alcohol de algunas personas no pueden tergiversar la realidad del consumo gratificante e inocuo de otras muchas.

En resumen, de una conducta placentera normal se puede hacer un uso anormal cuando el sujeto presenta una p?rdida de control, se muestra dependiente f?sica y emocionalmente, pierde inter?s por otro tipo de conductas que anteriormente le resultaban satisfactorias, y todas sus actividades comienzan a gravitar progresivamente en torno al consumo de alcohol. En este caso se trata ya de un comportamiento problem?tico que interfiere negativamente tanto en la salud como en las relaciones familiares, sociales y laborales de las personas implicadas. Y es que, como dijo el poeta: ?... en cuyo fondo de lodo / se echa el que infeliz existe / y quien, por no morir triste, / prefiere morir beodo?.

Francisco Arias Solis
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Jam?s hubo una guerra buena o una paz mala.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 19:13
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