Lunes, 03 de diciembre de 2007
EN EL 29? ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCION

?Que es la misma afirmaci?n
que el SI a las Cortes de C?diz
la nueva Constituci?n.?
Rafael Alberti.

LA CONSTITUCION DEL CONSENSO

Dada la correlaci?n de fuerzas pol?ticas en las primeras Cortes democr?ticas, los socialistas, en una actitud de prudencia y realismo, renunciaron a su deseo de enclavar en la Ley fundamental las piedras angulares de su modelo econ?mico. Comprendieron que no estaban en condiciones de reivindicar una Constituci?n socialista y se conformaron con una ?Constituci?n abierta al Socialismo?.

La principal oposici?n al proyecto socialista no provino de las filas de UCD, sino de AP. La heterogeneidad interna del partido gubernamental y la imprecisi?n de su modelo econ?mico contribuyeron a que el tema de la constituci?n econ?mica fuera planteado sin maximalismos de ning?n tipo. Muy distinta fue la actitud de los parlamentarios aliancistas. AP fue el ?nico partido que se pronunci? terminantemente por la constitucionalizaci?n de un sistema econ?mico concreto y exclusivo. Las razones de esta postura fueron explicadas por Gonzalo Fern?ndez de la Mora en los siguientes t?rminos: ?Contrariamente a lo que parece pensar la mayor?a de la clase pol?tica espa?ola, entiendo que la operaci?n intelectual de elegir un modelo econ?mico es m?s importante que la de construir el modelo institucional. La primera raz?n es que hay formas de Estado que no condicionan la econom?a, mientras que hay sistemas econ?micos que necesariamente determinan la estructura del Estado?.

En consonancia con su ideolog?a moderadamente liberal y haci?ndose eco del clamor empresarial, AP propugn? la consagraci?n expl?cita del sistema de econom?a de mercado con los consabidos atributos de la propiedad privada, libertad de empresa, despido libre y cierre patronal; todo ello, por supuesto, dentro de los l?mites marcados por la Ley.

La pugna entre los partidarios de una constituci?n econ?mica abierta y una constituci?n cerrada que diese seguridad sobre la continuidad de un sistema econ?mico determinado (el capitalismo) fue uno de los nervios del proceso constituyente. En ?l es posible separar dos etapas de rasgos claramente diferenciados. La primera se extiende hasta el mes de mayo de 1978; abarca los trabajos de la Ponencia constitucional y las primeras sesiones en el seno de la Comisi?n de Asuntos Constitucionales del Congreso. Como medio de abrirse paso en la espesa jungla de las enmiendas se impuso el criterio de la ?mayor?a mec?nica? (as? se denomin? a la coalici?n de los miembros de UCD y AP). El descontento de los socialistas lleg? hasta el l?mite de provocar la retirada de su ponente, se?or Peces Barba, que trat? de justificarla por la imposibilidad de llegar a un acuerdo sobre algunos temas claves, entre los cuales figuraba la cuesti?n de la econom?a de mercado y el cierre empresarial.

Todo cambi? el d?a en que UCD comprendi? que era m?s inteligente pactar la Constituci?n con la oposici?n socialista que imponerles un texto de derechas. La estrategia del ?tr?gala? constitucional del que tanto ejemplos suministra el Derecho Constitucional hispano nunca hab?a dado buenos resultados. La nueva estrategia -la del consenso- se inaugur? el d?a 22 de mayo.

Pasando a valorar los frutos de la estrategia consensual, diremos que el primero de ellos fue la aceleraci?n de los debates parlamentarios. En algunos momentos llegaron a alcanzar velocidades de v?rtigo. En s?lo una tarde, la del d?a 23 de mayo, se aprob?, sin apenas discusi?n, un bloque de veintis?is art?culos, entre los cuales figuran todas la cl?usulas econ?micas del T?tulo I. La aprobaci?n del T?tulo VII fue m?s laboriosa o, si se prefiere, m?s ?teatral?: las escasas modificaciones que se introdujeron se hab?an pactado previamente en los ?cen?culos consensuales?. En las arenas del Parlamento la verdadera batalla no se lidi? entre la izquierda y la derecha tradicionales sino entre las fuerzas de dentro y fuera del consenso (las principales diatribas contra la Constituci?n provinieron de AP por el ala derecha, y Euskadiko Ezquerra por el ala izquierda). Precisamente otro de los frutos del consenso -un fruto que para unos tuvo sabor dulce y a otros les pareci? amargo- fue el hacer posible una Constituci?n econ?mica bastante m?s progresiva de la que pod?a presumirse tras el an?lisis de la correlaci?n de fuerzas pol?ticas en el seno de las Cortes constituyentes.

El precio que hubo de pagarse por una Constituci?n de consenso fue la ambig?edad. Podr?a afirmarse -a?n a sabiendas de que incurr?amos en una simplificaci?n abusiva- que la constitucionalizaci?n de los derechos y libertades econ?micas individuales se acept? a cambio de un bloque de principios y declaraciones program?ticas que dejan abiertas las puertas de la econom?a al protagonismo de la iniciativa p?blica. Para evitar el enfrentamiento de principios extra?dos de matrices ideol?gicas diferentes se procedi? a darle una redacci?n ambigua, dejando la soluci?n concreta en manos del legislador ordinario o de la interpretaci?n que en su d?a realice el Tribunal Constitucional. Sin duda no se lleg? a la soluci?n perfecta, pero tal vez fue la mejor soluci?n de las disponibles.

A pesar de la ambig?edad e imprecisi?n de nuestra Ley fundamental, una conclusi?n parece clara: la existencia de una Constituci?n econ?mica abierta. Ahora bien, por el hecho de que la Ley fundamental espa?ola de 1978 no se identifique con ning?n sistema econ?mico determinado, no es ?bice para que contenga una verdadera ordenaci?n econ?mica, es decir, un conjunto de principios que vinculan a todos los poderes y a todos los sistemas econ?micos que se sucedan en el tiempo. La constituci?n econ?mica espa?ola se cierra sobre s? misma en forma el?ptica: los dos focos de la elipse ser?an, por una parte, el principio de compatibilidad entre la iniciativa econ?mica p?blica y privada (ar?culo 128 y concordantes), que abre las puertas de la econom?a a la acci?n del sector p?blico, legitimando tanto los sistemas de iniciativa econ?mica individual como aquellos otros cuyo centro motor se sit?a en la iniciativa econ?mica p?blica; por otra, el principio de conformidad con el mercado (art?culos 38 y concordantes), que obliga a los poderes p?blicos a respetar un conjunto de derechos y libertades econ?micas individuales. Y como dijo el poeta en las ?Coplas de Juan Panadero para el SI a la Constituci?n?: ?Despu?s de tanta orfandad, / si el pueblo dice SI, / el pueblo dice SI a la libertad?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Paz, queramos paz.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias

Tags: CONSTITUCION, CONSENSO, FRANCISCO, ARIAS, SOLIS

Publicado por Franciscoariassolis @ 23:41
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