Jueves, 06 de diciembre de 2007
FRANCISCA RUIZ DE LARREA
(1775-1838)

??Campos de mi patria! ?Campos alguna vez
de la ignorancia y de la libertad!
?Qu? de horrores han manchado vuestro suelo
inocente con el nombre de luces de civilizaci?n!?
Francisca Ruiz de Larrea.

LA VOZ ULTRAMONTANA DE DO?A FRANCISCA DE LARREA.

Francisca Ruiz de Larrea, conocida tambi?n como Frasquita Larrea, esposa de Juan Nicol?s B?lh de Faber y madre de ?Fern?n Caballero?, merece estar presente en cualquier panorama de la participaci?n femenina en el inicio del Romanticismo espa?ol.

Francisca Ruiz de Larrea naci? en C?diz el 28 de noviembre de 1775 y cas? con Juan Nicol?s B?hl el 1 de febrero de 1796. En una carta de principios de 1797 Juan Nicol?s habla de do?a Francisca de Larrea en los siguientes t?rminos: ?Mi mujer es muy morena, con abundante cabello casta?o, hermosos ojos, bonitas cejas, nariz fea y grande, boca grande con labios rojos y dientes sanos. Tiene buena disposici?n para todo, pero su cultura se ve entorpecida por algunas ideas rom?nticas fuertemente arraigadas?.

Pronto surgieron las desavenencias matrimoniales. Juan Nicol?s, confiado en la regencia por su hermano Antonio Amadeo de los intereses comerciales de la familia en C?diz, decide trasladarse a Alemania; al viaje emprendido por este motivo debi? Cecilia (la futura ?Fern?n Caballero?) el haber nacido a fines de 1796 en Suiza. La epidemia de fiebre amarilla que padeci? C?diz 1800 cuenta entre sus v?ctimas a Antonio Amadeo, y Juan Nicol?s ha de tomar las riendas del negocio; ya en 1797 hab?a tenido que abandonar Alemania, por imposici?n de do?a Francisca. Pero vuelve a su primitivo proyecto en 1805, viajando con su esposa y sus hijos Cecilia y Juan Jacobo, mientras sus otras dos hijas, Aurora y ?ngela, quedan en Espa?a con su suegra. Juan Nicol?s adquiere una hacienda se?orial en el Mecklemburgo, pero su esposa lo abandona en la primavera de 1806. Tardar? seis a?os en producirse la reconciliaci?n del matrimonio, gracias, sin duda, a la evoluci?n religiosa de Juan Nicol?s, que abandona su fe luterana por la cat?lica a mediados de 1813 y regresa inmediatamente a Espa?a con su mujer. Al a?o siguiente do?a Francisca da la primera muestra p?blica de sus ideas pol?ticas publicando en C?diz, bajo seud?nimo de ?Cymodocea? (tomado de Los M?rtires de Chateubriand), un folleto titulado Fernando en Zaragoza, en favor de Fernando VII con ocasi?n de golpe de Estado que inici? el sexenio absolutista.

Sobre la vida de do?a Francisca desde la instalaci?n definitiva del matrimonio en Espa?a hasta su muerte, el 14 de noviembre de 1838, no existen datos pormenorizados. Del Diario que Juan Nicol?s llev? desde 1811 hasta 1836 (conservado en el archivo Osborne) se deduce que su esposa fue enfermando progresivamente de los nervios hasta llegar a la neurastenia, a lo que contribuy? poderosamente el Trienio Liberal. Mientras tanto, Juan Nicol?s pas? por la ruina de su casa de comercio, la fundaci?n de una compa??a de seguros y la representaci?n de la firma Duff Gordon, exportadora de vinos espa?oles.Cultiv? amistad con Washington Irving y desempe?? un papel activo por cuenta de la casa Rothschild en la financiaci?n del golpe de Estado de 1823 y de las actividades del ej?rcito del duque de Angulema.

Los escritos de do?a Francisca de Larrea se pueden agrupar en dos bloques: los que corresponden a su participaci?n junto a Juan Nicol?s en la pol?mica con Alcal? Galiano y Jos? Joaqu?n de Mora, y los que pueden llamarse de mera creaci?n literaria.

El comienzo del debate del Romanticismo tiene lugar en Espa?a en una coyuntura hist?rica marcada por acontecimientos tan significativos como la invasi?n napole?nica, la guerra de la Independencia y los primeros forcejeos liberales. La pol?mica que enfrent? a do?a Francisca y su esposo con Mora y Galiano introduce en el ?mbito espa?ol, bajo la autoridad de Augusto Guillermo Schlegel y Federico Schiller, una querencia espiritualista hostil al racionalismo ilustrado y exaltadora del cristianismo, unida a la mitificaci?n de la supuesta singularidad de los caracteres nacionales y de ?pocas del pasado. Por otro lado, la pol?mica hereda y prolonga el debate dieciochesco sobre el teatro nacional espa?ol. Antecedente directo de la pol?mica es el art?culo que B?lh de Faber publica en Variedades de ciencias, literatura y artes de noviembre de 1805, titulado ?Reflexiones sobre la poes?a?, cuya idea m?s notable es atribuir a la espiritualidad cristiana, el inicio, en la Edad Media, de la tradici?n literaria de signo popular y popularista, ?nica genuina, que habr?a encarnado en el Romancero y en los grandes dramaturgos del XVII, y que habr?a sido contestada por otra m?s reciente, hija de la Ilustraci?n y opuesta a todo lo nacional tanto en lo pol?tico como en lo literario. En el Mercurio Gaditano de 16 de septiembre de 1814 inserta B?hl unas ?Reflexiones de Schlegel sobre el teatro?, donde se afirma que las producciones literarias de cada pa?s deben ser juzgadas no de acuerdo con reglas universales sino con el genio nacional que las ha producido, y que el car?cter espa?ol, fundado en la religiosidad y la caballerosidad, ha tenido la virtud de que el pa?s haya ?pasado en modorra? el siglo XVIII y se haya librado de los perniciosos efectos de la filosof?a moderna. La peculiaridad espa?ola se define, pues, como impermeabilidad a la modernidad literaria (el Neoclasicismo) e ideol?gica (la revoluci?n). En otro escrito de B?hl, aparecido en la Cr?nica Cient?fica y Literaria de 8 de abril de 1817, titulado ?Art?culo remitido?, opone a la Ilustraci?n revolucionaria una ?Ilustraci?n nacional?, que en el caso de Espa?a, consiste en adoptar programas pol?ticos acordes con un car?cter colectivo que se supone conservador, mon?rquico y teocr?tico.

Es evidente la participaci?n de Francisca Ruiz de Larrea en la acu?aci?n de esa serie de violentos sofismas e identificaciones forzadas. El 10 de junio y el 30 de julio de 1808, respectivamente, firma dos textos titulados Una aldeana espa?ola a sus compatriotas y Saluda una andaluza a los vencedores de los vencedores de Austerlitz en los campos de Bail?n. Se trata de dos exaltaciones de la guerra de la Independencia; en el segundo, imagina al general Casta?os fundiendo en una sola visi?n las im?genes de Fernando III el Santo y Fernando VII y triunfando de sus adversarios con la ayuda de los espectros de los h?roes de la historia espa?ola. El 6 de agosto escribe una Carta a un amigo en la que propone que el gobierno de transici?n que forzosamente ha de afrontar el vac?o de poder producido por la ausencia de la familia real y la desarticulaci?n de la administraci?n espa?ola asuma la misi?n de encabezar una cruzada contrarrevolucionaria. Durante el viaje a Alemania, el 22 de junio de 1812, escribe unos Recuerdos de mi patria, pregut?ndose: ??Qu? pueden las armas ni las ardides de la ambici?n contra un pueblo que la sobriedad ha endurecido, cuyo amor a su religi?n y antiguas costumbres es invulnerable?? En mayo de 1814 publica do?a Francisca el folleto El general Elio, o lo que son los espa?oles, ardiente elogio de quien fue uno de los principales ejecutores del golpe de Estado de 1814. De parecido tono es En el d?a de San Fernando de 1814.

El 1 de febrero de 1817 va firmado el Di?logo entre una dama, un fil?sofo y un labrador, la primera considera imposible un tiempo liberal y espa?ol de buena cepa, y pondera la espiritualidad religiosa y ?po?tica? de los espa?oles, que los libra de dar cr?dito al racionalismo y a las ventajas materiales de ?esta vida fugitiva?

Do?a Francisca colabor? tambi?n en algunos de los principales escritos de Juan Nicol?s B?hl durante su enfrentamiento con Mora y Alcal? Galiano: Adem?s del ap?ndice al Diario Mercantil de C?diz de 5 de julio de 1818, el Pasatiempo cr?tico en que se ventilan los m?ritos de Calder?n.. y el Ap?ndice a la Segunda parte de pensamiento cr?tico... Un Di?logo entre madre e hija, escrito en 1820, aporta la moraleja de que el amor, la dulzura y la sumisi?n propias de la mujer son incompatibles con la Constituci?n.

De todo ello se deduce que do?a Francisca de Larrea fue en gran parte responsable del tinte ultramontano y de la versi?n esperp?ntica del ideario schlegiano que adopta la pol?mica calderoniana.

Entre sus escritos se encuentran anotaciones y traducciones que revelan que era ferviente lectora de Chateaubriand, tanto como su seud?nimo literario; fragmentos dedicados a t?picos del romanticismo como el impacto emocional de la naturaleza sublime, la noche, los sepulcros, el encanto de las ruinas g?ticas o la superioridad del jard?n ingl?s sobre el jard?n versallesco. Los tres cuadernos (en el archivo Osborne) de relatos de viaje a Bornos, Ubrique y Arcos de la Frontera representan la cima de su talento narrativo, con una atenci?n al paisaje y a las costumbres y leyendas populares de contenido sobrenatural, y con la insistencia en el t?pico del campesino como dep?sito de virtudes (religiosidad, arraigo en las tradiciones, sumisi?n al orden establecido). En sus Recuerdos de un anciano escribi? Alcal? Galiano: ?De estas doctrinas de sus padres, y m?s particularmente de su madre, saca las suyas, que con tanto celo sustenta, la afamada novelista hoy viva cuyo nombre en la rep?blica literaria es Fern?n Caballero?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs


Por la convivencia frente a la crispaci?n.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias.

Tags: FRASQUITA, LARREA, FRANCISCO, ARIAS, SOLIS

Publicado por Franciscoariassolis @ 18:30
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios