S?bado, 15 de diciembre de 2007
LEON TOLSTOI
(1828-1910)


?La tierra no es de nadie, la tierra es de Dios?.
Le?n Tolstoi.

LA VOZ DE LAS CLARIDADES INTIMAS

El nombre de Le?n Tolstoi reson? en Europa entera desde fines del siglo XIX, y en las primeras d?cadas del siglo pasado, no solamente como el del m?s poderoso creador novel?stico de su ?poca, sino como el de un ap?stol religioso. La resonancia de este nombre, su luminos?simo destello, parece apagarse en Europa, desde hace a?os, casi con la misma rapidez con que se hab?a encendido. Otro nombre de un gran novelista m?stico de Y?snaia Poliana, el de Dostoievski, oscurec?a el luminoso de Tosltoi. ?Extra?o contraste de luz y sombra el de estos dos enormes creadores, grandes poetas de la novela moderna! Verdaderamente oscurece con sus obras terribles Dostoievski, con las sombr?as, tenebrosas simas que abre en la conciencia humana, aquellas otras, iluminadas lejan?as, deslumbradoras claridades ?ntimas de vida y de verdad, que en sus novelas admirables nos dej? encendidas Tolstoi. No es de decir esto que no haya luces y claridades en las del sombr?o Dostoievski, como sombras y honduras tenebrosas en las del luminoso Tolstoi. Pero lo que caracteriza o resalta, d?ndoles su propia fisonom?a a cada una de estas dos riqu?simas ficciones novel?sticas de ambos escritores rusos, es esa tenebrosidad y luminosidad que contrasta entre ellas.

Cada vez que o?mos ahora la palabra occidentalismo, ya sabemos que se refiere a cualquier desorientaci?n. Para Tolstoi, para Dostoievski, era m?s bien, todo lo contrario. Dostoievski dec?a: ?Yo soy un europeo ruso?. Y Tolstoi orientaba su occidentalismo diciendo que su propio rostro era igual al de cualquier campesino ruso. Cuando Lenin, gran lector y comentador just?simo de Tolstoi, advierte este aspecto tosltoiano, su radical empe?o de fundamentarse sobre la tierra rusa, de arraigarse en ella, subraya, expresamente, el refr?n popular que Tosltoi casi tom? por lema, para se?alarnos su po?tico y prof?tico sentido: ?La tierra no es de nadie, la tierra es de Dios?. Sabemos, recordamos ahora, c?mo el m?stico apostolado religioso de Tolstoi le fue llevando, de huida en huida, de los dem?s y de s? mismo, hasta aquella ?ltima de su muerte, en 1910, cuando ya anciano y moribundo, abandona tambi?n su casa, no sabemos si buscando a Dios en las tierras de nadie o huy?ndole para morir solo.

Otro grande, admirable novelista ruso, Turgu?niev, contempor?neo de Tosltoi y Dostoievski (el conjunto de la novela rusa, desde G?gol hasta Gorki, es una de las grandes muestras del esp?ritu humano en nuestro contempor?neo mundo oriental-occidental), le reprochaba a Tolstoi en una conocida carta, su abandono del arte de la novela, en el que era ya maestro incomparable, por el apostolado m?stico, religioso, evang?lico.

Le?n Tolstoi naci? en Y?snaia Poliana el 28 de agosto de 1828. Perteneciente a una noble y acaudalada familia, puede no s?lo adquirir una cultura elevada, sino traducir en sus escritos el esp?ritu y las realidades de su ambiente. Estudia Derecho en San Petersburgo, y despu?s ingresa como oficial en el ej?rcito. Lucha en la guerra de Crimea y recibe condecoraciones por su actuaci?n en Sebastopol (1855). Abandona la vida militar a los treinta a?os y viaja por Europa. Cuando regresa se retira a sus posiciones de Y?snaia Poliana, y se dedica a escribir; al mismo tiempo que crea para sus campesinos escuelas y centros de trabajo. Profundamente cristiano y, m?s a?n, tocado de una especie de perpetuo misticismo exaltado, su doctrina es, en ocasiones, contradictoria, si se juzga con estricta intelectualidad o rigor; pero muestra un sincero y apasionado deseo de amor a los dem?s, y a Dios, junto a una sensibilidad verdaderamente singular.

Tolstoi es un gran pintor de la sociedad, con todas sus facetas, y junto a eso, sabe con genial maestr?a pormenorizar en cada individuo, y detenerse en las cosas con morosidad de poeta. Fruto de su mundo religioso es su autobiograf?a Confesi?n (1904). En su matrimonio mantuvo una atormentada relaci?n con Sonia Tolstaia que ambos fueron reflejando en sus respectivos diarios. El d?a de la boda, el 23 de septiembre de 1862, Tolstoi, pas? un momento por la casa de Sonia para verla. Los criados hab?an acabado de hacer sus maletas. Iban a trasladarse de la casa de los padres de Sonia a Y?snaia Poliana inmediatamente despu?s de la ceremonia nupcial. ?Nos sentamos sobre las maletas -record? Sonia- y se puso a atormentarme con preguntas y dudas sobre mi amor por ?l. Pens? que quer?a escapar y que pod?a tener un miedo repentino al matrimonio?. Ese fue el inicio de un matrimonio tumultuoso y turbulento que, pese a sus discusiones desde el comienzo, les brind? mucha felicidad al principio y despu?s, poco a poco pero inexorablemente, se fue desintegrando hasta convertirse en un infierno para los dos.Le?n Tolstoi muere en Ostapovo el 7 de noviembre de 1910.

Las obras m?s puramente novelescas de Tolstoi son Guerra y paz y Ana Karenina... m?s que Resurrecci?n y Sonata a Kreutzer. Aunque sin desconocer en estas otras novelas, ?de tesis?, te?idas ya de una intenci?n moral, expl?cita en ellas, las mismas cualidades excelsas del maravilloso creador de aquellas otras, el narrador de Los cosacos y Sebastopol; de tantos admirables cuentos; de sus profund?simos y encantadores Recuerdos de infancia, adolescencia y juventud.

Tolstoi ap?stol de un cristianismo casi b?dico, excesivamente orientalista para muchos, y Tolstoi escritor, poeta, novelista, inventor de portentosas ficciones imaginativas, llenas de vida y de verdad, sorprendentes, alucinadoras, por su belleza formal misma, ?son dos personalidades distintas, opuestas, contradictorias? Creemos que no. S?lo que lo que nos interesa en ambas, que son una sola, pues por eso lo son, es su afirmaci?n vital misma; su viv?sima afirmaci?n conmovedora de lo humano. Algo que llamar?amos su humanismo integral. La lectura de Guerra y paz o de Ana Karenina, nos abre y ahonda mucho mejor esta human?sima perspectiva viva que aquellos op?sculos de propaganda moral y religiosa, meramente pol?mica, como ?Qu? es el Arte? o Lo que debe hacerse, etc.... Y hasta que su ejemplar vida propia, cuando, acaso no sin diab?lico orgullo, se reduce al m?s humilde, al parecer, de los renunciamientos: inclusive hasta el que justamente le reprochaba Turgu?niev: del arte de la novela misma, en el que era, en el que es, quiz?, el m?s extraordinario creador de nuestro tiempo, de nuestros tiempos.

Francisco Arias Solis
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Paz y libertad.

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Gracias.

Tags: LEON, TOLSTOI, FRANCISCO, ARIAS, SOLIS

Publicado por Franciscoariassolis @ 18:22
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