Mi?rcoles, 19 de diciembre de 2007
EL ENTUSIASMO EUROPEISTA

?Espa?a, Prometeo
de Europa, encadenada
al Pirineo.?
Max Aub.

HEMOS PASADO RAPIDAMENTE
DEL ENTUSIASMO A LA CAUTELA

No es que la princesa Europa fuera raptada por el negro toro ib?rico. Hay que dar la vuelta a la mitolog?a para comprender que Europa ha seducido a los espa?oles.

La cosa viene de largo. La vida colectiva espa?ola ha sido exc?ntrica a los sucesos centrales europeos desde por lo menos el siglo XVIII. Los m?s cr?ticos pensaban que siempre fue as?. Los m?s voluntariosos consideraban que hab?amos tenido los espa?oles algunos momentos de acercamiento al p?lpito europeo. Pero si puedo escribir de esa forma tan distanciada es porque en nuestros h?bitos de lenguaje la palabra ?Europa? se reserva a ?ellos?. Los europeos son los otros, son m?s y superiores. Acercarnos a Europa ha sido la obsesi?n secular de los espa?oles, como si la Pen?nsula fuera efectivamente una balsa de piedra, al decir de Saramago. No se cae f?cilmente en la cuenta que desde que Europa lo es, Espa?a es parte de ese primer concepto. No importa, el complejo de inferioridad y de lejan?a se halla alojado en nuestro consciente colectivo.

Con estas pulsaciones de la ?intrahistoria?, es l?gico que se vieran los primeros escarceos para acceder al Mercado Com?n como una tabla para n?ufragos. Hablo de hace casi cincuenta a?os. Entonces el ?europe?smo? ten?a, adem?s, el significado de oposici?n al franquismo. Era por tanto de izquierdas. Aunque parezca extra?o, esa asociaci?n latente ha seguido funcionando hasta hoy mismo. No en vano la definitiva incorporaci?n a la Comunidad Europea se hace bajo la ?gida socialista.

Las actitudes de estos ?ltimos a?os en favor de la Comunidad Europea son, primero, entusiastas. Mejor dicho, lo caracter?stico de la opini?n espa?ola ha sido una mezcla de entusiasmo europe?sta y desinformaci?n respecto a lo que suced?a allende los Pirineos. Por lo dem?s, la creencia de que una hipot?tica Uni?n Europea fuera a sustituir los tradicionales s?mbolos de soberan?a (pasaporte, moneda, etc.) ha sido muy liviana entre nosotros. Eso de ?ser ciudadano de Europa? es un deseo, que apenas contagiaba en Espa?a a una minor?a de la izquierda.

Unos pocos a?os despu?s de nuestra integraci?n en la Comunidad Europea empezaron a surgir ciertos problemas. Los juegos pol?ticos son muchas veces de ?suma cero?, es decir, uno gana y otro pierde, como en las competiciones deportivas. La coyuntura econ?mica adversa de los ?ltimos a?os nos ha hecho ver que los ?speros espa?oles hemos sido seducidos por la hermosa Europa. La Comunidad Europea nos trae ben?ficas subvenciones, pero tambi?n extra?as imposiciones que nos cuestan mucho dinero. Da la impresi?n de que los for?neos van a ganar m?s que nosotros con las nuevas reglas del juego. Es decir, Espa?a se convierte en un fabuloso mercado de ?vidos consumidores.

No estoy dando mi opini?n personal, sino la impresi?n que se deriva de los datos de las encuestas. Hemos pasado r?pidamente del entusiasmo a la cautela. Hablo de un promedio, como es natural. El entusiasmo europe?sta contin?a pero reducido ahora a una minor?a. La mayor?a no es que sea hostil a la unidad europea, sino que permanece a la espera entre la indiferencia y la desinformaci?n.

Los espa?oles tenemos demasiado reciente la construcci?n del Estado de las autonom?as, que ha supuesto una gigantesca nueva burocracia en las comunidades aut?nomas, sin haber disminuido sensiblemente la del Estado central. Es decir, su construcci?n ha resultado demasiado cara. Es l?gico que muchos teman que el experimento del hipot?tico Estado europeo sea mucho m?s caro. Ser? m?s burocracia supraestatal sin que disminuya la nacional. ?Qui?n pagar? todo esto?

La opini?n de los espa?oles se ha hecho cautelosa, cuando no amarga respecto a las esperanzas que suscita la Uni?n Europea. Es m?s que nada una actitud cr?tica y desilusionada respecto a las esperanzas frustradas.

Durante muchos lustros el europe?smo era uncirse al tren de la media docena de pa?ses de corte democr?tico y de econom?a compleja. Es l?gico que funcionara el est?mulo de ese espacio europeo donde hab?a enraizado la convivencia democr?tica y el estado de bienestar. Pero hoy lo que llamamos Uni?n Europea camina hacia el reconocimiento de al menos una treintena de pa?ses. Curiosamente, Espa?a ser? m?s Europa, pero ser? otra Europa. Y es que, como dijo el poeta: ??Ay! Sea por lo que sea, / lo que es lo que es / aunque ninguno lo crea?.

Francisco Arias Solis
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En Navidad,
Paz y Libertad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.

Tags: ENTUSIASMO, EUROPEISTA, FRANCISCO, ARIAS, SOLIS

Publicado por Franciscoariassolis @ 21:52
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