Jueves, 20 de diciembre de 2007
LO CURSI

?Ya no dici padri,
ni madri ni ag?ela .
?Mi pap?, mi mam?, mi abuelita...?
como si el mocoso juesi un se?oruco
de los de nacencia.?
Gabriel y Gal?n.

CARECER DEL SENTIDO DEL RIDICULO

Hace m?s de medio siglo, Ram?n G?mez de la Serna escribi? un hermoso Ensayo sobre lo cursi. Este t?rmino, hoy un poco en desuso, alude a lo afectado, pretencioso, remilgado, recargado, falsamente elegante y, como resultado, rid?culo. Tambi?n se dec?a entonces ?sofisticado? para lo mismo, pero ese vocablo ha variado por completo de uso. Para nuestro autor, cursis eran sobre todo los objetos recargados. Los rechazaba uno por uno, pero encontraba un raro placer en coleccionarlos. Esta reacci?n es mucho m?s general de lo que parece. Coleccionar lo cursi puede resultar un acto entra?able. Por ejemplo, una casa de mu?ecas de las de antes.

Hoy hablamos menos de objetos que de personas cursis. Para ellas tenemos un nuevo t?rmino, el de horteras. Su conducta t?pica es la horterada. Aunque parece un vocablo femenino, el hortera es definitivamente masculino, as? como cursis eran antes m?s bien las mujeres. Todav?a un poco antes de la generaci?n de Ram?n G?mez de la Serna, el hortera era simplemente el dependiente de un comercio elegante. Es ah? donde se daba la situaci?n de una clientela aristocr?tica o cortesana que era atendida por obsequiosos empleados. Estos ven?an obligados a adoptar el atuendo y las maneras de la clientela, pero de una manera estudiada, exagerada y falsa. De ah? el tono despectivo que -desde arriba- empez? a darse a estos vendedores. Por injusto que pueda parecer, ese sentido es el ?nico que ha quedado del lenguaje, que incluso ignora el origen de la primitiva funci?n comercial. Un hortera es hoy una persona que quiere pasar por elegante o distinguida, pero que resulta vulgar. Es, en definitiva, la manifestaci?n del quiero y no puedo, la ostentaci?n irritante del reci?n llegado, la expresi?n del mal gusto.

El t?rmino pertenece a una sociedad donde hay muchos m?viles sociales, pero la clase que socialmente manda se resiste a esa incorporaci?n de los que suben de posici?n. Los de arriba tienen que seguir marcando las distancias respecto de los reci?n llegados. Sobre gustos se puede escribir todav?a mucho, por la sencilla raz?n de que los gustos cambian. Los que ascienden de clase o de fortuna no pueden comprender de golpe la sutileza de esas alteraciones de lo que se considera de buen tono o de buen gusto.

La horterada se manifiesta de mil formas. Suele darse especialmente cuando se trata de conductas colectivas, gregarias incluso. As?, una boda postinera, una fiesta infantil con payasos, un grupo tur?stico por lugares ex?ticos, una despedida de soltero, son ocasiones donde se manifiesta exultante la dimensi?n ?horteril?.

Hay que estar atentos al proceso general de casi todas las modas. Lo que empieza siendo un atributo del gusto refinado, al generalizarse y abaratarse se convierte en vulgar. Es ante ese ?ltimo movimiento cuando se presenta la horterada. Se podr?an aducir mil ilustraciones de esta secuencia, no s?lo referida a los objetos, sino a todas las conductas. El lenguaje coloquial est? lleno de expresiones que empiezan por una moda exquisita y acaban trivializ?ndose hasta la ?horteridad? m?s rid?cula. As?, decir ?es la monda? ya empezaba ser una horterada hace veinte a?os, por lo mismo que m?s tarde lo fue la expresi?n equivalente ?es de alucine?. Dentro de poco le ocurrir? lo mismo a la exclamaci?n, todav?a casi elegante, de ?es fenomenal?.

Si el buen gusto es el ?discernimiento de lo mejor?, al decir de los cl?sicos, el mal gusto consiste en ostentar burdamente que uno carece de sentido del rid?culo. Esto se produce, parad?jicamente, cuando uno se toma en serio, hasta el final, la funci?n para la que se conciben ciertos objetos o se determinan ciertos comportamientos. Por ejemplo, besar realmente la mano de las se?oras, ponerse gafas de sol cuando no hay sol, utilizar el tel?fono m?vil como exhibici?n, llevar la radio a la playa o sacarla a la terraza o al jard?n. Ya se dec?a hace una generaci?n que ?no hay hortera sin transistor?. El grado de ?horteridad? se mide tambi?n en decibelios, sean de la m?sica o de la moto. La horterada es hoy llamar footing a lo que los americanos llaman ?correr? y simultanear esa nociva pr?ctica con la audici?n de un disco compacto a trav?s de auriculares. Y como dijo el poeta: ?Cuanto m?s pienso en las cosas, / mucho menos las comprendo; / por eso cuando te miro / te estoy viendo y no lo creo?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs


En Navidad,
Paz y Libertad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.

Tags: CURSI, FRANCISCO, ARIAS, SOLIS

Publicado por Franciscoariassolis @ 22:49
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